domingo, 6 de junio de 2010

CRIMEN: A un año del Baguazo

Por Crispín Piritaño
En aplicación de la política delineada en “El perro del hortelano”, que ya mostraba la vocación indianofóbica del gordo Alan García y sus secuaces, se consumó la matanza de civiles y militares en el nororiente peruano, en una operación confusa cuya verdad es aún desconocida. Nadie sabe con certeza cuántos indígenas murieron, aunque se sabe oficialmente cuántos policías cayeron en la vorágine propiciada por el gobierno en sus afanes de entregar nuestro territorio potencialmente explotable a las transnacionales y a sus socios, los felipillos peruanos, llámense Benavides u otras yerbas.

El baguazo, un año de impunidad para los verdaderos responsables.

La aprobación de leyes al amparo de la histeria de "El perro del hortelano" provocó la protesta de los pueblos indígenas de la selva afectados por estos decretos que prácticamente los condenaban a la extinción. Ante la negativa de diálogo por parte de los representantes del gobierno: Yehude Simon, Mercedes Cabanillas, Flores Araoz y los demás representantes de menor cuantía, la reacción de los pueblos afectados fue insospechada. Ante un gobierno acostumbrado a imponer su voluntad sin consultar a nadie y que esperaba ver a las tribus de rodillas, los pueblos del nororiente se rebelaron contra un gobierno que, como es costumbre, no defendía a los peruanos.
Un año después de la heroica lucha de los indígenas, el tiempo y los males del planeta les están dando la razón: hay que proteger los bosques, el agua de los ríos y la biodiversidad que en el Perú alcanza dimensiones extraordinarias de variedad y abundancia, actualmente en peligro frente a la voracidad de las transnacionales, como puede ocurrir en nuestra provincia si no nos ponemos fuertes y exigimos respeto y cuidado por nuestro medio ambiente.
En el aniversario de estos sucesos el gobierno anuncia que dará viviendas a los familiares de los policías muertos en el enfrentamiento y la persistencia en mostrar al líder Alberto Pizango como responsable de los sucesos, procurando la impunidad de los responsables políticos: Crazy, Cabanillas, Simon, Flores Araoz. En la parte de los intereses de los pueblos amazónicos anuncia la Ley de Consulta Previa, que debe promulgarse y aplicarse de inmediato. Esto debe garantizar la anulación de la entrega de los lotes petroleros a las concesiones mineras vía faenones de los más representativos líderes apristas (Del Castillo, León Alegría y sus asesores como la rata Químper)
Hemos visto a través de los medios la reunión propiciada por la OEA, teniendo como moderador al Premier Velásquez Quesquén, actuando como un blanco postizo, en contradicción con su ancestro muchik, refiriéndose a los pueblos amazónicos como “indígenas”. Quienes visionan a la selva como un ambiente tarzanesco o como un territorio pasible de explotación, desconocen la cosmovisión indígena y las difíciles condiciones de la agricultura en terrenos regularmente pobres que muestran a los hermanos indígenas como intérpretes fieles de la conservación a ultranza del medio ambiente. No es difícil comprender que la persistencia de la rica fauna y flora que atesora nuestra selva es producto de esta simbiosis Indígena–selva, expresada en su cosmovisión.
A un año de esta lucha, los celendinos debemos comprender que también es la nuestra, nuestros recursos están amenazados por las mineras que apelarán a todo en sus afanes de enriquecimiento y al final nos dejarán como saldo a unos cuantos felipillos enriquecidos y a miles de campesinos sufriendo los efectos de la más terrible contaminación. El heroísmo de los hermanos de la selva debe quedar como una lección para actuar sensatamente y proteger nuestro legado histórico.

¡SOLANO OYARCE, DEVUELVE LA CALLE QUE LE ROBASTE A CELENDIN!


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